Puede una fragancia tener sabor? La respuesta la tienen los perfumes gourmand: esa clase de jugos cuyos aromas se vuelven increíblemente apetitosos. Surgieron en la década de los 90 ligados, exclusivamente, al mundo de la repostería. Hoy, exploran nuevos confines olfativos capaces de jugar con conceptos más saludables vinculados al mundo de la alta cocina. Esencias comestibles que van más allá de lo dulce y que resultan igualmente deliciosas a pesar de que en su formulación se utilicen notas florales, frutales u orientales. Tres categorías de ingredientes que, históricamente, han estado vinculadas a otras familias olfativas. En los últimos tiempos, los toques golosos se han diversificado.
La perfumería masculina ha dejado de estar ligada a un único arquetipo para experimentar con estas delicatessen: para dar lugar a composiciones más sensoriales, con altos contrastes entre frescura y calidez, y un golpe de timón hacia este entorno que, durante muchos años, parecía ser exclusivo de la perfumería para mujer. Además de acordes tales como la vainilla, el caramelo, el chocolate, el azúcar o los frutos secos, se añaden otros como el tomate, la calabaza o la coliflor, entre otras, y que dan lugar a fragancias cremosas, picantes o tostadas. Una suculenta forma de establecer lenguajes contemporáneos que conectan con la sensibilidad del hombre moderno.
A través del olfato, lo gourmand (del francés, goloso) provoca una reacción en el cerebro similar al efecto que produce el azúcar. “La dopamina es la responsable de generar una sensación inmediata de bienestar después de comer algo dulce. Por eso, el uso de estos perfumes nos trasladan a zonas de confort y de felicidad similares a las que produce la hormona del placer”, explica el perfumista Jérôme di Marino, Académico de Número Sillón Haba Tonka de la Academia del Perfume. Y es ahí donde reside su atractivo de esta experiencia sensorial adictiva.
Nuevas moléculas para hombres en busca de perfumes ‘comestibles’
Esta revolución gourmand no es nueva ya que nace a principios del siglo XX con las moléculas de síntesis: compuestos creados en un laboratorio que permitieron a los perfumistas reproducir aromas naturales imposibles de extraer, crear otros nuevos, aumentar las horas de fijación de una fragancia en la piel o apostar por la sostenibilidad para reducir costes de producción. El uso de tecnología, como el CO2 supercrítico, permite extraer esencias de ingredientes alimenticios para crear aromas más auténticos. O como la etil vainillina y la vainillina que, por ejemplo, huelen a vainilla, así como el benzaldehído que sirve para aportar toques tan dispares como la almendra amarga o la cereza. Aromas indulgentes, cálidos y reconfortantes que abren nuevas vías emocionales para crear jugos más auténticos. Precisamente, la emoción que generan estos perfumes comestibles, se convierten en norma esta temporada.
1. Eau de parfum Infusion de Santal Chai de Prada

2. Eau de parfum Alto Astral de Byredo

Adictiva. El eau de parfum Alto Astral de Byredo es toda una declaración de buenas vibraciones. La alegre y entusiasta identidad cultural brasileña atraviesa un perfume de acordes adictivos: coco, aldehídos chispeantes, incienso, jazmín y almizcle con un toque lechoso dan como resultado una fragancia profunda y cálida. Una lista de acordes que se completan con una envolvente madera de sándalo y otro tanto de cachemira y ámbar salado. Gracias a su intensidad, el aroma se mantiene en la piel durante horas, dejando una estela de energía positiva a su paso ya que se siente como un abrazo de energía positiva, como la promesa de un día luminoso. Es un perfume que conecta con el alma, que eleva y transforma. Ideal para quienes desean llevar consigo una sensación de bienestar duradero.
3. Eau de toilette Born In Roma Uomo Purple Melancholia de Valentino

Sofisticada. Armonía, fuerza, emoción y elegancia. En la eau de toilette Uomo Born In Roma Purple Melancholia de Valentino caben infinidad de matices que expresan, además, el estado del ánimo de los hombres que estén dispuestos a llevar un perfume cremoso (por su acorde de coco), sensual (por su acorde de lavandín) y especiado: por la frescura del cardamomo. Una fragancia sin complejos perfecta para días de primavera. En esta ocasión, la casa italiana vuelve a inspirarse en la Ciudad Eterna. Ha sido concebida como la exploración de la memoria, la individualidad y la emoción creativa. A través de este nuevo capítulo, la marca ha querido lanzar una invitación a desbloquear recuerdos, celebrar las relaciones que atesoramos y apostar por una fragancia profundamente emocional que puede convertirse en el regalo perfecto para esos hombres que suelen utilizar esencias con un punto sofisticado y moderno; que apele a la memoria.